4 nov. 2009

Plegaria del Iconógrafo

Enséñame, Señor,
a usar bien el tiempo que me das para trabajar,
a emplearlo sin perder nada.

Enséñame a aprovechar los errores pasados,
sin caer en el escrúpulo que carcome.

Enséñame a prever el plan sin atormentarme,
a imaginar la obra sin abatirme,
si es que surge de otra manera.

Enséñame a unir la rapidez y la lentitud,
la serenidad y el fervor, la pasión y la paz.

Al comenzar la obra ayúdame en mis debilidades,
y, sobre todo, llena tu mismo los vacíos de mi obra.

Señor, en toda labor de mis manos,
deja una gracia de ti para hablar a los otros,
y una falta mía para hablar de mi mismo.

Guarda en mi la esperanza de la perfección,
sin que me descorazone.

Guárdame en la impaciencia de la perfección,
sin que me funda en el orgullo.

Purifica mi mirada, no me dejes olvidar jamás
que todo el saber es vano, y el trabajo es vacío,
si no hay amor, y que el amor me une
a los demás porque me une a ti, Señor.

Enséñame a orar con mis manos.

Hazme recordar que la obra de ellas
te pertenece y a mi me corresponde devolvértela, ofreciéndola.

Que si lo hago por el gusto de interés,
como un fruto olvidado me pudriré en el oto
ño.
Que si lo hago por agradar a otros,
como una flor en la hierba me marchitaré al anochecer.
pero si lo hago por amor al bien,
permaneceré en el bien y honraré tu Gloria.
Amén.


Amen.

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